Notas de Interés
Potencialidades de las nanomedicinas
Eder Romero, directora del Programa de Investigación en Nanomedicina de la Universidad Nacional de Quilmes, cuenta las ventajas que tiene la aplicación de estos desarrollos en fármacos.

¿Qué es la nanotecnología aplicada a fármacos?

 

—La aplicación de la nanotecnología a la resolución de problemas de salud humanos se conoce como nanomedicina. Esta última es una disciplina transversal que atraviesa muchos campos del conocimiento.

Comprende cuatro grandes plataformas:

a) diseño de estrategias terapéuticas y profilácticas,

b) ingeniería de tejidos,

c) diagnóstico y

d) nanotoxicología.

Por volumen de ventas y patentes, la plataforma a) es la más importante y, justamente, se trata de diseñar nano-objetos (nanopartículas, nanotubos, nanoplates: estructuras de diferentes geometrías con 3, 2, 1 dimensiones en la nanoescala de tamaño —de 1 a ~300 nm— respectivamente) preparados con materiales de distinta naturaleza, a los que se incorporan principios activos.

 

¿Qué laboratorios están aplicando esta técnica? ¿Qué estructura y tecnología requiere?

 

—Usualmente, son laboratorios spin off de universidades que le venden el knowhow a empresas más grandes. Pero un punto importante es que no se requiere de infraestructura diferente a la que actualmente tiene un laboratorio productor de inyectables. Pueden emplearse homogeneizadores de alta presión, por ejemplo, un equipo mediante el que la producción de nano-objetos vesiculares o nanoparticulados puede escalarse en el nivel industrial bajo GMP.

 

¿Cómo se ubica la Argentina con relación a otros países en la región?

 

—En la Argentina hay un número muy pequeño de laboratorios dedicados tanto a copiar productos antitumorales (no son genéricos) como a producir nano-objetos aplicables a cosmética. Brasil tiene una enorme producción en cosmética. En Venezuela se ha desarrollado un antiherpético y antimicótico tópicos mediante nanotecnología, próximos a ser comercializados. En general ningún país de la región, excepto Brasil, ha hecho inversiones serias en el desarrollo de fármacos nanotecnológicos. Brasil lleva una gran ventaja al abordar el mercado cosmético, mucho más abierto que el farmacéutico.

 

¿Cuál es el motivo de la falta de inversión en estos desarrollos?

 

Nuestro país no ha involucrado, por ejemplo, al Ministerio de Salud en el área nanomedicina y esa es una decisión política. El tema es complejo. Podría haber intereses locales muy fuertes que verían las ventajas de la nanomedicina como una competencia que no querrían tener.

 

 

¿Cuáles son las ventajas para un laboratorio de aplicar nanomedicina en el desarrollo de sus fármacos?

 

—La nanomedicina ofrece tratamientos más eficaces y menos tóxicos, con menos costos para el sistema de salud. Para visibilizar las potencialidades de la nanomedicina, un grupo de colegas creamos la Asociación Argentina de Nanomedicinas (http://www.nanomed-ar.org.ar/) mucho más conocida y valorada afuera que en la Argentina misma.

 

¿Qué novedades hay en su uso para la producción de fármacos?

 

—Las nanomedicinas se clasifican de acuerdo con el tipo de nano-objeto. Así, tenemos el grupo más importante (porque es capaz de introducir los cambios más profundos en la performance de la droga), que es el de los nano-objetos vesiculares. Luego tenemos los nano-objetos poliméricos. Dentro de estos se incluyen los polímeros terapéuticos, los dendrimeros, las micelas poliméricas, los anticuerpos cuya farmacocinética se ha modificado por inclusión de estabilizadores estéricos que disminuyen su clearance renal.

 

¿Qué avances hay en su investigación?

 

—En términos generales, la predicción de biocompatibilidad y de eficacia en preclínica es crucial y ambos aspectos son los más débiles. En primer lugar, es crucial partir de un diseño racional de estrategia terapéutica. Los materiales deben ser biodegradables: lípidos y polímeros están en primer lugar.

 

¿Existe una brecha con respecto a su aplicación práctica?

 

—La principal brecha en la investigación pre-clínica es la obtención de modelos animales tumorales. Los tumores xenografts implantados en ratones nude no son modelos adecuados para predecir la performance de medicinas antitumorales. Otro punto importante es la predicción de reacciones agudas basadas en activación de complemento frente a la infusión de nanomedicinas. Aquí tampoco son adecuados los clásicos modelos murinos, sino que son los cerdos los animales que darán información predictiva más adecuada de los cambios hemodinámicos inducidos por la infusión.

 

¿Qué puntos de control requiere el desarrollo de nanomedicinas?

 

—En eso existe una gran diferencia respecto de los medicamentos convencionales. Debe asegurarse la estabilidad estructural del material en la nanoescala de tamaño, y esto implica conocer perfectamente bien parámetros que hasta ahora no se medían. Del mantenimiento de la arquitectura en la nanoescala de los nano-objetos dependerá la farmacocinética y biodistribución posterior de la droga acarreada.

Desde un punto de vista cuantitativo, debe asegurarse, además, que la droga acarreada se mantenga en una determinada proporción droga/nano-objeto. Los organismos de control locales recién están adentrándose en este conocimiento complejo. La FDA tiene lineamientos bastante claros al respecto, pero la brecha de conocimiento es enorme a esta altura del partido, lamentablemente. En la práctica, no contamos con la decisión política de avanzar en ese sentido.

 

¿En qué medicamentos o para qué enfermedades son aplicables?

 

—En el mercado argentino están a la venta dos nanomedicinas:

  • La antraciclina antitumoral doxorrubicina, incorporada a un tipo de nano-objeto conocido como liposoma estéricamente estabilizado o peguilado. Se trata de una vesícula cerrada hecha de una bicapa de fosfolípidos, rodeada de cadenas del polímero hidrofilicopolietilenglicol, de peso molecular 2000 daltons. En el interior de la vesícula se encuentra la doxorrubicina precipitada como sal cristalina. El diámetro hidrodinámico de dicho nano-objeto es de unos 80 nm. Este tipo de antitumorales se inyecta endovenosamente y se acumula en forma relativamente selectiva en tumores sólidos pequeños, con vascularización anómala, de elevada permeabilidad y nulo funcionamiento del sistema linfático. Este contexto de arquitectura patológica se llama efecto EPR (enhancedpermeation and retentioneffect). Las nanomedicinas únicamente pueden extravasar desde la circulación sanguínea en zonas donde hay permeabilidad aumentada. De otro modo, son atrapadas en el hígado, bazo o médula ósea.
  • La otra es el macrolido antimicótico anfotericina B, incorporado a la bicapa de liposomas sin estabilización estérica, también de unos 80 nm de diámetro. Esta nanomedicina es extravasa, en forma relativamente selectiva, en zonas de inflamación asociadas a infecciones. El confinamiento intravascular es lo que permite reducir el acceso de las nanomedicinas a órganos sensibles como el corazón o riñones.

 

¿Sucede lo mismo en otros países?

 

—En el mundo se comercializan otras nanomedicinas, por ejemplo, un antitumoral que incorpora paclitaxel a nanopartículas de albumina. Hay anticuerpos a los que se incorporan drogas y radionucleidos, además de estabilizadores estéricos; ese es otro tipo de nanomedicina polimérica. Se encuentran en fases avanzadas de desarrollo clínico varios otros antitumorales y anti-infecciosos. Los dos grandes grupos de aplicaciones son: antitumorales en primer lugar y anti-infecciosos en segundo. Aún no hay aplicaciones clínicas en enfermedades neurodegenerativas ni cardiovasculares. Tampoco en diabetes.

 

¿Hacia dónde va la utilización de nanotecnología en fármacos? ¿Cuál es la tendencia?

 

—En la actualidad, los principales resultados se limitan a generar fármacos menos tóxicos en el área antitumoral y en infecciosas. El próximo desafío será obtener, además, fármacos más eficaces y fundamentalmente basados en los cambios en biodistribución, mejora de la respuesta a estímulos externos que permitan liberar drogas desde su interior, o alterar el tráfico intracelular de drogas, mediante la re-ingenierización de nano-objetos pre-existentes. La tendencia es hacia la simplicidad estructural. Los sistemas teranosticos o los sistemas targeted, que requieren de la implantación de anticuerpos en la superficie de material nanoparticulado, no han dado resultados satisfactorios en preclínica. Además de no cumplir su objetivo terapéutico (incrementar sustancialmente su acceso selectivo al blanco terapéutico), son difíciles de escalar y potencialmente responsables de graves reacciones inmunológicas en humanos.

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