Notas de Interés

Colombia inicia la producción pública industrial de un medicamento contra la malaria y avanza hacia la soberanía farmacéutica
El proyecto marca un hito para la industria farmacéutica latinoamericana al tratarse del primer fármaco estratégico fabricado a escala industrial por una planta pública y universitaria en Colombia.

La producción pública de medicamentos comienza a consolidarse como uno de los nuevos ejes estratégicos de la política sanitaria en América Latina. En Colombia, la Universidad de Antioquia inició oficialmente la fabricación industrial de cloroquina, un medicamento esencial utilizado para el tratamiento de la malaria, en lo que representa un paso histórico para la soberanía farmacéutica del país.

 

El primer lote industrial comenzó a producirse el 12 de mayo de 2026 en la Planta de Producción de Medicamentos Esenciales de la universidad. Inicialmente se proyectaban 1,2 millones de tabletas, pero la cifra fue ampliada a cerca de 1,7 millones tras una evaluación conjunta con el Fondo Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), responsable de la futura distribución regional del medicamento.

 

El avance tiene un fuerte componente industrial y sanitario. Hasta ahora, Colombia dependía casi exclusivamente de importaciones para abastecer tratamientos contra la malaria, una enfermedad que continúa afectando entre 50.000 y 100.000 personas al año, especialmente en regiones rurales, amazónicas y selváticas con alta vulnerabilidad social.

 

La cloroquina producida por la Universidad de Antioquia obtuvo registro sanitario del Invima en 2025, permitiendo avanzar desde la investigación y desarrollo hacia la fabricación industrial. El proyecto demandó cerca de tres años de trabajo conjunto entre la universidad, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia colombiano.

 

Para el sector farmacéutico regional, el caso colombiano aparece como un ejemplo creciente de integración entre academia, Estado y capacidad industrial. La planta pública universitaria no sólo busca cubrir demanda nacional, sino también exportar medicamentos esenciales a otros países de América Latina mediante mecanismos coordinados por la OPS.

 

El proyecto forma parte de una estrategia más amplia de fortalecimiento de la soberanía farmacéutica impulsada por el Gobierno colombiano. El objetivo es recuperar capacidades locales de producción para medicamentos considerados estratégicos en salud pública, particularmente aquellos destinados a enfermedades desatendidas que históricamente generan bajo interés comercial para la industria privada.

 

Además de la cloroquina, la Universidad de Antioquia trabaja sobre otros desarrollos prioritarios, entre ellos benznidazol para enfermedad de Chagas, praziquantel para infecciones parasitarias y niclosamida para enfermedades intestinales. También avanza en proyectos vinculados a producción pública de tratamientos contra el VIH, tras el reciente fallo judicial que habilitó a Colombia a fabricar versiones genéricas de dolutegravir.

 

El fortalecimiento industrial incluye además inversiones para ampliar infraestructura y capacidad productiva. En febrero de 2026, Colombia anunció la construcción de una nueva megaplanta pública de medicamentos esenciales en Antioquia, con foco en tratamientos para malaria, VIH y enfermedades huérfanas, orientada incluso a exportaciones hacia América Latina, Europa y Asia.

 

La iniciativa se desarrolla en un contexto complejo para el sistema sanitario colombiano, atravesado por tensiones financieras, problemas de abastecimiento y debates sobre reforma estructural del modelo de salud. En ese escenario, la producción pública de medicamentos aparece como una herramienta para reducir dependencia externa y garantizar acceso más estable a tratamientos esenciales.

 

Especialistas del sector consideran que el caso colombiano podría transformarse en referencia regional para otros países latinoamericanos que buscan fortalecer capacidades locales de fabricación farmacéutica. La combinación entre desarrollo científico, producción estatal y articulación regulatoria abre una nueva etapa para la industria farmacéutica pública en la región.

 
 
Fuente: El País.